Por qué las secuelas neurológicas son cada vez más frecuentes tras un tratamiento de cáncer infantil

Archivo - Sala de Control médico y radiólogo, diagnóstico exploración del cerebro.
Archivo - Sala de Control médico y radiólogo, diagnóstico exploración del cerebro. - GORODENKOFF/ ISTOCK - Archivo
Publicado: miércoles, 26 marzo 2025 8:36

   MADRID, 26 Mar. (EDIZIONES) -

   Las secuelas neurológicas en niños que han padecido cáncer son relativamente frecuentes y pueden manifestarse de maneras muy diversas y en diferentes dominios. La mayor parte pueden deberse tanto a la localización del tumor (efecto directo), como a los tratamientos empleados para combatir la enfermedad (efecto indirecto).

   Precisamente, y según datos de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), al año se diagnostican en España un total de 1.500 casos de cáncer en menores de edad, y aproximadamente, un 50% de pacientes con cáncer pediátrico va a presentar un síndrome neurológico en el contexto de su enfermedad.

   En una entrevista con Europa Press Infosalus el neuropediatra Federico Ramos, miembro de SENEP y experto del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona en neurología pediátrica y oncología pediátrica subraya a este respecto que en los tumores del sistema nervioso central (SNC), las secuelas pueden ser fruto de la presión que el tumor ejerce sobre las estructuras cerebrales, o del daño ocasionado por la cirugía, la radioterapia local, o la quimioterapia.

   Entre las principales secuelas neurológicas que pueden desarrollarse en un menor tras un tratamiento contra el cáncer cita a: dificultades motoras, alteraciones cognitivas (repercutiendo en el aprendizaje ), o a cambios en la conducta, entre otras.

   "Sin embargo, las secuelas neurológicas no son exclusivas de los tumores cerebrales. En cánceres hematológicos, como la leucemia por ejemplo, que es el cáncer más frecuente en la edad pediátrica; así como en los linfomas, o en los tumores sólidos en otras partes del cuerpo, los efectos adversos del tratamiento (como la neurotoxicidad de la quimioterapia, la radioterapia craneal, o los efectos adversos de nuevas propuestas de tratamientos, como la inmunoterapia) pueden provocar una serie de alteraciones en el sistema nervioso muy diversas", sostiene.

   Entre éstas apunta este experto de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica, y con más de 10 años de estudio de las alteraciones neurológicas asociadas a las diferentes formas de cáncer infantil, a las neuropatías periféricas, a las alteraciones del desarrollo madurativo, o bien a problemas en la función sensorial y motora.

IMPACTO A LARGO PLAZO

   Dependiendo de la edad del niño en el momento del diagnóstico, y de la intensidad del tratamiento, mantiene este neuropediatra y experto en oncología pediátrica que las secuelas pueden influir en su desarrollo académico, social, y emocional.

   "Algunos niños pueden experimentar dificultades en el aprendizaje, en la atención, y en el procesamiento de la información; lo que puede requerir de apoyo educativo especializado", asevera.

   También indica el doctor Ramos que pueden presentarse epilepsia, alteraciones en la función motora, trastornos de sueño y problemas neuropsiquiátricos, como ansiedad o depresión, que impactan "notoriamente" en la calidad de vida del paciente, pero también de su entorno.

   "El neuropediatra desempeña un rol clave en la detección temprana y en el manejo de estas secuelas, trabajando en estrecha colaboración con oncólogos, rehabilitadores y psicólogos infantiles. Su labor incluye la monitorización del desarrollo neurológico, el manejo de la epilepsia sintomática, la implementación de estrategias de rehabilitación, así como la derivación a terapias específicas, como la neuropsicología o la fisioterapia", relata este especialista.

UN SEGUIMIENTO EN EL LARGO PLAZO

   A medida que la supervivencia del cáncer infantil aumenta, defiende este experto del Hospital Sant Joan de Deu que es "crucial" optimizar la calidad de vida de estos niños y adolescentes, asegurando un seguimiento a largo plazo que les permita alcanzar su máximo potencial.

   "La nueva realidad es que se ha producido un aumento sustancial de la supervivencia global en cáncer infantil, algo que nos obliga a 'cambiar el paradigma' en el seguimiento de estos pacientes, garantizando dispositivos de salud sólidos, y más allá de la fase de tratamiento de su enfermedad de base", remarca.

   En definitiva, sostiene el doctor Federico Ramos que la atención integral, multidisciplinaria y transversal es "esencial", para minimizar el impacto de las secuelas neurológicas, y para facilitar la reintegración plena de los supervivientes de cáncer infantil en la sociedad.

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