Una o dos onzas al día: la cantidad de chocolate negro que los expertos relacionan con beneficios para la salud mental

Archivo - Mujer comiendo una tableta de chocolate negro.
Archivo - Mujer comiendo una tableta de chocolate negro. - EVA-KATALIN/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Actualizado: lunes, 24 agosto 2026 9:03

   MADRID, 24 Ago. (EDIZIONES) -

   El chocolate lleva décadas asociado al placer, al consuelo y a la felicidad. De hecho, pocas creencias están tan extendidas como la idea de que una onza de chocolate puede levantar el ánimo en los días difíciles. Pero, ¿hay algo de cierto detrás de este mito? Los expertos sostienen que el cacao puro contiene compuestos capaces de influir en el cerebro, favorecer la concentración, y contribuir al bienestar emocional.

   Sin embargo, también lanzan una advertencia: ni el chocolate cura la depresión, ni todas las tabletas que encontramos en el supermercado ofrecen los mismos beneficios. La clave, aseguran, está en distinguir el cacao del exceso de azúcar. Así lo defiende precisamente la farmacéutica experta en nutrición Paula Martín Clares (@farmanutribypaula) durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, con motivo de la reciente publicación de 'Tu cerebro también come' (Zenith).

   Y es que, siempre la ingesta de chocolate la hemos asociado a placer, a celebración, a calma, a consuelo, es algo de nuestra cultura popular. Lo que sí que es cierto, tal y como indica esta experta, es que el cacao, el ingrediente puro, "no las tabletas cargadas de azúcar", contiene compuestos capaces de modular el estado de ánimo como los flavonoides, antioxidantes que mejoran el flujo sanguíneo cerebral, y que protegen a las neuronas del estrés oxidativo.

   También dice que el cacao aporta magnesio, clave para la relajación muscular y la estabilidad del sistema nervioso; a la par que presenta triptófano, un aminoácido que actúa como materia prima para producir serotonina, que es una de las moléculas que sostienen el bienestar emocional.

   Ahora bien, sí advierte Martín Clares de que el compuesto más característico del cacao, y del que menos se habla, es la teobromina, una molécula parecida a la cafeína, pero más suave y estable, que no acelera, que no provoca nerviosismo, y que no dispara el cortisol. "Lo que hace es ofrecer un estímulo ligero del sistema nervioso, mejorar la concentración, aumentar la energía mental, y producir una sensación de bienestar tranquila, sin picos ni caídas bruscas. Es un 'despertador amable' para el cerebro y por eso muchas personas sienten que un poco de cacao puro les da claridad y calma a la vez", remarca.

EL CHOCOLATE NO CURA LA DEPRESIÓN

   Eso sí, rechaza el mito extendido de que 'el chocolate cura la depresión' porque, tal y como afirma, "ningún alimento, tampoco el cacao, puede tratar por sí solo la depresión, ya que esta patología implica alteraciones profundas en la inflamación, la microbiota, el eje intestino-cerebro, la química cerebral, y los sistemas de respuesta al estrés".

   Además, avisa de que la mayor parte del chocolate que consumimos no es cacao puro, sino una mezcla de azúcar, grasas refinadas, aditivos, y "en el mejor de los casos", un porcentaje modesto de cacao. "Esa combinación produce picos de glucosa, seguidos de bajones que empeoran la irritabilidad, la ansiedad, y la fatiga mental", subraya en 'Tu cerebro también come' (Zenith).

   "Al final el chocolate depende de la tableta de chocolate, algunos llevan mucha cantidad de azúcar, otros leche, y un chocolate o cacao del 80% es de los mejores alimentos que hay y con beneficios para salud mental, pero el problema está en el pico de glucosa que me genera después".

   Esta farmacéutica y experta en nutrición sí resalta en cambio que el cacao puro sí puede formar parte de un patrón antiinflamatorio que apoye el bienestar emocional, especialmente en pequeñas dosis diarias, (una o dos onzas de chocolate negro de un 85% de cacao o más), pero alerta de que "confundir ese efecto positivo con un tratamiento para la depresión es injusto y simplificador".

¿EL AZÚCAR ES ADICTIVO COMO UNA DROGA?

   Además, durante nuestra conversación, subraya es que si por algo en muchas ocasiones nos decantamos por tomar chocolate es por esa necesidad de azúcar, por ese pico de azúcar que nos provoca después, y no por lo saludable que pueda ser el cacao.

   "Y aquí está el problema porque llegamos a pensar que el azúcar es adictivo como una droga. Es verdad que cuando tomamos azúcar, ésta llega al torrente sanguíneo y el cerebro responde liberando dopamina, la vía de recompensa, implicada en el aprendizaje, en la motivación, o en el placer, y especialmente cuando vivimos con estrés, dormimos mal o comemos de manera irregular", resalta.

   Pero al final, sí precisa que la dopamina que libera el azúcar es entre 4 y 10 veces menor que la que generan sustancias adictivas reales, como los opioides o los estimulantes y esto es lo que tenemos que vigilar; aunque mantiene que esta liberación no crea tolerancia, ni síndrome de abstinencia, que son los pilares de una adicción clínica

   "Con el azúcar no desarrollamos un patrón de dependencia física, sino un hábito emocional, una sensación de alivio emocional. Porque cuando nos tomamos una tableta de chocolate con mucha azúcar nos provoca altibajos de azúcar, picos de glucosa, con todas las consecuencias que esto conlleva. El cacao es uno de los alimentos mejores para la salud, no solo de la mente, sino también de la piel, pero es el azúcar el gran problema", resalta Paula Martín Clares.

Contador

Contenido patrocinado