Ni la keto ni la mediterránea, esta es la dieta más poderosa contra la inflamación con efectos en solo dos semanas

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Archivo - Comida africana - NAZAR_AB/ ISTOCK - Archivo
Publicado: sábado, 5 abril 2025 8:14

   MADRID, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

¿Y si te dijeran que hay una dieta aún más poderosa que la keto o la mediterránea para combatir la inflamación y recuperar tu energía en tiempo récord? Solo comida real, sabrosa y profundamente nutritiva; sin suplementos, sin restricciones extremas.

Un reciente estudio publicado en Nature Medicine pone el foco en la alimentación tradicional africana: una combinación ancestral de verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos fermentados que, en tan solo dos semanas, mostró resultados sorprendentes al reducir la inflamación, reforzar el sistema inmunitario y mejorar el metabolismo.

LA DIETA OCCIDENTAL CAUSA INFLAMACIÓN, LA AFRICANA PROTEGE

    Investigadores del centro médico de la Universidad de Radboud y de la Universidad KCMC de Tanzania han estudiado los efectos en la salud del cambio en la dieta, así han observado que la dieta occidental causa inflamación mientras que la comida tradicional africana protege y tiene un gran impacto en el sistema inmunológico.

    Las dietas tradicionales africanas están siendo reemplazadas cada vez más por patrones alimentarios occidentales debido a la urbanización, el desarrollo económico, el mayor acceso a alimentos procesados, la globalización y el cambio de las normas sociales. Las consecuencias para la salud de esta transición nutricional no se comprenden bien.

    Enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades inflamatorias crónicas, están aumentando en África, lo que supone un desafío creciente para los sistemas de salud de todo el continente.

ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL ESTILO DE VIDA

Los investigadores recopilaron datos de setenta y siete hombres sanos de Tanzania, residentes tanto urbanos como rurales, participaron en el estudio. Algunos participantes, que seguían una dieta africana tradicional, adoptaron una dieta occidental durante dos semanas, mientras que otros adoptaron una dieta africana tradicional. Un tercer grupo consumió una bebida de plátano fermentado a diario. Como grupo de control, diez participantes mantuvieron su dieta habitual.

    Los investigadores analizaron exhaustivamente la función del sistema inmunitario, los marcadores de inflamación sanguínea y los procesos metabólicos al inicio, después de la intervención de dos semanas y cuatro semanas después.

    Los participantes que adoptaron una dieta occidental mostraron un aumento de proteínas inflamatorias en sangre, junto con la activación de procesos biológicos relacionados con enfermedades relacionadas con el estilo de vida. Sus células inmunitarias también respondieron con menor eficacia a los patógenos.

    Por otro lado, quienes adoptaron una dieta africana tradicional o consumieron la bebida fermentada mostraron una reducción de los marcadores inflamatorios. Algunos de estos efectos persistieron incluso cuatro semanas después, lo que indica que los cambios dietéticos a corto plazo pueden tener efectos duraderos.

El cambio de la dieta tradicional a la dieta occidental afectó a diferentes vías metabólicas asociadas con enfermedades no transmisibles y promovió un estado proinflamatorio con una respuesta deficiente de las citocinas en sangre a la estimulación microbiana. En cambio, el cambio de una dieta occidental a una dieta tradicional o el consumo de bebidas fermentadas tuvo un efecto principalmente antiinflamatorio.

PRIMER ESTUDIO QUE MAPEA EXHAUSTIVAMENTE

Este es el primer estudio que mapea exhaustivamente los efectos de la dieta tradicional africana en la salud. "Investigaciones anteriores se han centrado en otras dietas tradicionales, como la japonesa o la mediterránea", afirma el internista Quirijn de Mast, de Radboudumc.

Sin embargo, añade, "hay mucho que aprender de las dietas tradicionales africanas, especialmente ahora, ya que los estilos de vida en muchas regiones africanas están cambiando rápidamente y las enfermedades asociadas al estilo de vida están aumentando".

    "La rica diversidad de dietas tradicionales de África ofrece oportunidades únicas para obtener información valiosa sobre cómo la alimentación influye en la salud", añade.

De Mast considera sorprendente la importancia de los efectos de la dieta, incluso después de tan solo dos semanas. "La dieta africana incluye abundantes verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y alimentos fermentados. Nuestro estudio destaca los beneficios de estos productos alimenticios tradicionales para la inflamación y los procesos metabólicos del organismo. Al mismo tiempo, demostramos lo perjudicial que puede ser una dieta occidental poco saludable", afirma.

Esta suele consistir en alimentos procesados y ricos en calorías, como las patatas fritas y el pan blanco, con exceso de sal, azúcares refinados y grasas saturadas. La inflamación es la causa de muchas enfermedades crónicas, lo que hace que este estudio sea muy relevante también para los países occidentales.

¿QUÉ ALIMENTOS HAY EN LA DIETA AFRICANA?

1.- Verduras y hojas verdes: Se consumen una gran variedad de vegetales, como espinacas, amaranto, hojas de ñame, okra (quimbombó), y otras hojas locales que se utilizan en guisos y sopas.

2.- Legumbres y frijoles: Los frijoles, guisantes y lentejas son fundamentales en muchas dietas africanas, proporcionando una excelente fuente de proteínas y fibra. En algunas regiones, también se consumen semillas de calabaza, garbanzos o cacahuetes (maní).

3.- Cereales integrales: En muchas partes de África, se consumen cereales como el mijo, sorgo, maíz y arroz integral. Estos se utilizan en guisos, como acompañamiento o en forma de papillas (como la sadza en Zimbabwe o ugali en África del Este).

4.- Tubérculos: El ñame, la batata, la yuca y el taro son fundamentales en la dieta africana, proporcionando una fuente clave de carbohidratos complejos.

5.- Frutas: Las frutas tropicales como plátanos, mangos, piñas, papayas, guayabas, y frutas cítricas son comunes, y se consumen tanto frescas como en batidos o en postres tradicionales.

6.- Alimentos fermentados: El uso de alimentos fermentados es común y se cree que ayuda en la digestión y en la salud intestinal. Ejemplos incluyen el ogi (fermentado de maíz) y el mahewu (una bebida fermentada a base de mijo o maíz). Además, el yogur y otros productos lácteos fermentados se consumen en algunas regiones.

7.- Proteínas animales: Aunque no es la base principal, se consumen proteínas animales como pollo, cabra, pescado (particularmente en regiones costeras o cercanas a ríos) y carne de res, en menor cantidad que en las dietas occidentales.

8.- Aceites naturales: Se utilizan aceites naturales como el de palma (en África Occidental), aceite de cacahuete y aceite de coco. Estos aceites son ricos en ácidos grasos saludables.

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