¿El ejercicio alivia el dolor? Puede ser tan eficaz como los analgésicos comunes si lo haces así

Los programas de menor duración e intensidad produjeron mayores reducciones del dolor, incluso con menos de dos horas semanales

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Publicado: domingo, 4 octubre 2026 8:14

    MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Una nueva investigación de la Universidad de Adelaida (Australia) ha comprobado que, aunque cuando se sufre dolor hacer ejercicio puede parecer lo último que uno desea o cree que debería hacer, realmente podría ser una de las formas más efectivas de aliviar los síntomas.

   En su estudio, que incluyó 157 revisiones sistemáticas, 2.736 ensayos controlados aleatorios y 221.279 participantes, los investigadores descubrieron que el ejercicio puede reducir significativamente el dolor agudo y crónico en una amplia gama de afecciones, incluyendo dolor musculoesquelético, neurológico, inflamatorio y relacionado con el cáncer.

   A nivel mundial, el dolor crónico afecta a uno de cada cinco adultos. Según sus resultados, los programas de menor duración y menor intensidad produjeron mayores reducciones del dolor, observándose también beneficios significativos en programas que implicaban menos de dos horas de ejercicio a la semana.

   En general, el ejercicio redujo el dolor en aproximadamente 1,1 puntos en una escala de 0 a 10, una reducción un 60 % mayor que el alivio del dolor promedio reportado para los analgésicos comunes en ensayos separados sobre dolor crónico.

   Este estudio, publicado en la revista 'PAIN Reports' constituye la síntesis más completa realizada hasta la fecha sobre el ejercicio para el alivio del dolor, resaltan sus autores.

   El investigador principal , el doctor Ben Singh, afirma que, a pesar de las pruebas contundentes de que el ejercicio puede aportar beneficios significativos, sigue estando infrautilizado como tratamiento para el dolor.

   "Cuando hacemos ejercicio, nuestro cuerpo libera sustancias químicas como endorfinas y serotonina que pueden ayudar a reducir la intensidad del dolor y aumentar nuestra tolerancia al mismo --asegura--. Además, ayuda a calmar la inflamación y a cambiar la forma en que nuestro cerebro responde al dolor, al tiempo que mejora el estado de ánimo".

   Estos efectos ayudan a explicar por qué el ejercicio puede ser una herramienta tan eficaz para el control del dolor. Sin embargo, a pesar de la evidencia, no se utiliza con la frecuencia que debería y rara vez se prescribe con la misma precisión que los medicamentos. "En cambio, a las personas que experimentan dolor se les puede decir que 'se mantengan activas', en lugar de proporcionarles un programa de ejercicios específico y basado en evidencia que tenga en cuenta qué tipo de ejercicio realizar, con qué intensidad y durante cuánto tiempo", recomienda.

   Los investigadores examinaron cómo el tipo, la intensidad y la duración del ejercicio influían en el alivio del dolor, así como si los beneficios diferían entre los casos de dolor agudo y crónico.

   "Nuestro estudio halló que el ejercicio se asociaba con reducciones sustanciales del dolor agudo y crónico en todas las formas de ejercicio, ya sea a través de ejercicios aeróbicos o de resistencia, o mediante movimientos más suaves como el yoga, el pilates o el tai chi --subraya Singh--. Es importante destacar que descubrimos que hacer más ejercicio no siempre es mejor. De hecho, los programas de menor duración y menor intensidad mostraron mayores reducciones del dolor, lo que sugiere que las personas no necesitan ejercitarse con mayor intensidad ni durante más tiempo para experimentar beneficios significativos."

   La profesora Carol Maher, investigadora principal de la Universidad de Adelaida, recomienda que se debería alentar a los médicos a integrar el ejercicio como un componente fundamental del tratamiento multimodal del dolor.

   "Los profesionales sanitarios necesitan una guía precisa, no solo sobre si el ejercicio ayuda, sino también sobre qué ejercicios funcionan para cada paciente y cómo prescribirlos de forma eficaz --apostilla el doctor Singh--. Estos hallazgos deberían proporcionar a los médicos una flexibilidad considerable y una mayor confianza para prescribir ejercicio como un componente fundamental y escalable del tratamiento del dolor en diversas afecciones.

   "En un momento en que buscamos formas seguras y eficaces de controlar el dolor más allá de la medicación, estos hallazgos proporcionan pruebas sólidas para que el ejercicio se convierta en una parte más habitual del tratamiento del dolor", concluye.

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