¿Estrés? Así afecta a la forma en que tu cerebro escucha los ruidos

Archivo - Mujer haciendo ejercicios de relajación contra la ansiedad y el estrés. - BRIZMAKER/ISTOCK - ARCHIVO

MADRID 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

Después de una semana de estrés, los ratones muestran cambios en la forma en que sus cerebros procesan el sonido, reduciendo la capacidad de percepción de los ruidos fuertes, según un estudio de la Universidad Ben-Gurion del Negev en Israel.

Según se publica en 'PLOS Biology', el estrés repetido tiene efectos negativos en la salud mental que pueden ir más allá de los trastornos psiquiátricos. También puede provocar cambios en la forma en que percibimos el mundo, haciendo que nos sobresaltemos ante ruidos fuertes o nos irritemos fácilmente con suéteres que rascan o con olores desagradables.

Para entender cómo el estrés repetido puede afectar la forma en que el cerebro procesa la información sensorial, los autores de este estudio expusieron a ratones al estrés de estar atrapados durante media hora en un espacio pequeño. Lo hicieron todos los días durante el transcurso de una semana. Luego midieron cómo procesaban sus cerebros el sonido.

Después de una semana de estrés, la capacidad auditiva de los animales (medida en el tronco cerebral auditivo) se mantuvo normal. Sin embargo, en la corteza auditiva, los animales estresados ??tenían una mayor actividad neuronal espontánea. En respuesta a los sonidos, las células inhibidoras que expresaban somatostatina mostraron una respuesta mayor, mientras que las neuronas que expresaban parvalbúmina y las neuronas piramidales putativas fueron menos sensibles.

En una tarea conductual que requería que los ratones estresados categorizaran los sonidos como fuertes o suaves, tenían más probabilidades de reportar los sonidos más fuertes como suaves, lo que indica una percepción reducida de la sonoridad. Si bien el estudio actual se realizó en ratones, los resultados muestran que el estrés repetido podría cambiar la forma en que los animales perciben y responden al mundo que los rodea.

Los autores añaden: "Nuestra investigación sugiere que el estrés repetido no sólo afecta a tareas complejas como el aprendizaje y la memoria, sino que también puede alterar la forma en que respondemos a los estímulos neutrales cotidianos".