MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) - La intensidad de las curas realizadas por los cuidadores ocupa entre una media de 24 horas por semana en casos de dependencia leve y 40 horas por semana en casos de dependencia grave, lo que se traduce en una sobrecarga física y emocional, que puede impactar de forma negativa en su propia salud y calidad de vida, según demuestra una investigación dada a conocer por la Fundación Ictus.