Fundación ECO y GSK han propuesto un Plan de Choque para la recuperación de la atención al cáncer post-COVID, en el que han reivindicado que el cáncer debe constituir la prioridad de la política sanitaria "porque es el mayor problema sanitario del mundo occidental por su impacto, morbilidad, mortalidad y calidad de vida de la población y por la transformación que están viviendo su abordaje y tratamiento".